La justificacion siempre está a la mano. La respuesta que justifica el porque no se hicieron o no se pueden hacer las cosas, es cosa de cada día, de cada instante y al final simplemente se dice: "Es que no se pudo" y si no es suficiente, involucramos a Dios. "Es que fue la voluntad de Dios". En este juego de justificaciones entramos todos, de los ciudadanos comunes, hasta muchos, de quienes dirigen este país.
Recuerdo que en los tres años que estuvo de diputado en el Congreso Local de Chihuahua, (2001-2004)siempre se negaron los que tenían la mayoría, es decir, los priístas, a establecer en la ley el "Secuestro Express", como delito grave. Hoy lo toman como propio y lo incluyen en la Reforma Penal del Gobernador.
La justificación fue muy simple, desde el punto de vista de los legisladores priístas: "En Chihuahua esto no sucede y no es necesario agravar las conductas de las personas".
Tabién propuse que se redujera la edad penal de 18 a 16 años. Los entonces diputados priístas se negaron incluso a discutir el asunto, ya no digamos revisar la propuesta. Dirían que al reducir la edad penal de los menores delincuentes: "Estaríamos violando los derechos de los jóvenes y los tratados internacionales que ha firmado México". Años después lo retomarían, ante la brutal realidad de inseguridad que nos afecta como ciudadanos.
Ahora que estoy como servidor público en una dependencia pública, las justificaciones tampoco faltan: "Nosotros no tuvimos oportunidades", dicen algunos de los usuarios. Y con esta justificación, también justifican el porqué no realizaron ningún acto para arreglar la sucesión de sus derechos, a pesar de que el dueño original murió hace 10 o 15 años. Llegan pretendiendo que se les resuelva no en meses ni semanas !Quieren que se resuelva de inmediato!. Y culpan a todas las esferas de gobierno, menos asi mismos.
Como se verá, siempre tenemos una justificación para justificar del porqué no hacemos las cosas, del porqué no cumplimos con nuestra función, o hasta con nosotros mismos, como ciudadanos con obligaciones y derechos dentro de una comunidad reginal o nacional.
Todo esto se viene a combinar con esa obstinada tentación de pasar desapercibidos, es decir, de mimetizarnos con las cosas que nos rodean, con el objeto de que nadie nos vea y tenga la ingrata ocurrencia de encomendarnos una actividad o responsabilidad. "Nos gusta ser nadie. Somos nadie y lo decimos" diría Octvio Paz, en su obra El Laberinto de la Soledad, en el capítulo de Máscaras Mexicanas.
Es común llegar a un evento o reunión, incluso la casa y preguntar; "No ha llegado nadie?" y tan tranquilas, las dos o tres personas que allí se encuentra nos contestarán: "No, nadie".
Esta actitud de suprimirnos, de disimular, diría Paz, nos lleva a la siguiente etapa, es decir, la negativa absoluta de aceptar una responsabilidad, por pequeña o grande que sea, y al mismo tiempo nos lleva a justificar porque no hacemos las cosas, o porque no estamos dispuestos a aportar nuestro "granito de arena", para que sucedan las cosas. "No me toca". "Porqué Yó...?"
Cuando Carlota y Maximiliano de Habsburgo llegaron a México en 1864, en calidad de emperadores de nuestro recien invadido país por parte de los franceses, con lo primero que se encontró, es que: nada podía hacerse y que esa inercia de la nada por la nada, se repetía en las castas de nuestro país.
Para empezar; "Los mexicanos que les pidieron venir a México a gobernar, se oponían a las decisiones políticas -bastante liberales- de Maximiliano". Quo Historia, otoño 2009.
En enero de 1865, dice la reseña histórica de Quo Historia, un año después de su llegada a nuestro país: Carlota escribiría a la emperatriz de los franceses, Eugenia de Montijo: "Creo que no nos faltan ni energía ni perseverancia, pero me pregunto si habrá alguna humana posibilidad de salir de las dificultades, si estas se siguen aumentando en esa forma...Durante los primeros seis meses, a todo el mundo le parecía encantador el nuevo gobierno, pero tocad alguna cosa, poned manos a la obra, y se os maldecirá. ES LA NADA QUE NO QUIERE SER DESTRONADA".
Y agregaría "vuestra majestad creería quizá, como yo, que la nada es una sustancia manejable, pero en este país al contrario, se tropieza uno con ella a cada paso y es granito, es más poderosa que el espíritu humano y solamente Dios podría doblegarla"
Y concluiría: "Fue menos difícil erigir las prirámides de Egipto que vencer la nada mexicana"
Desde esta perspectiva es entendible, más no justificable, que en este país no pase nada. Que las leyes no sirvan para tener a los delicuentes en la cárcel y que los policías no sirvan para el fin que son contratados. Que los políticos no hagan su chamba y que los ciudadanos prefieran el ostracismo y el malemadrismo, antes que interesarse en asuntos que permitan que el país avance.
La nada, como decía Carlota, es esa "roca de granito", inamovible, que impide que hagamos nuestra parte, independientemente de donde estemos, para hacer que este país avance. Nos impide (la nada) hacer nuestro trabajo, asumir nuestras responsabilidades y responder por ellas. Dejamos las tareas pendientes para mañana, y ese mañana nunca llega.
Sólo así podemos entender, más no justificar, que sigamos siendo un país tercermundista, en vías de desarrollo, de economía periférica, de economía emergente y quien sabe cuantos calificativos deprimentes más. Doscientos años de independencia, los cuales hemos echado a la basura, pues estamos muy ocupados tratando de salvar los obstáculos de la nada; esa nada que "sólo Dios puede doblegar"...diría Carlota de Habsburgo, hace 150 años. !Que chulada de país!...
miércoles, 20 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
La democracia en vilo
Deseada por muchos, despreciada por otros tantos y utilizada por muchos como mero slogan para justificar sus acciones ante los ciudadanos, la democracia se enfrenta a su peor etapa; inseguridad, demagogia, intereses de grupo y presuntos mesías, que se la adjudican como propia, cuando hace apenas unos años o meses, militaban en partidos políticos que históricamente la han despreciado.
La historia de la democracia en México se remite a los recientes 1908 y 1911, hace un siglo, con el primer intento liderado por Francisco I. Madero, mismo que fue frustrado, mientras que en otros países como Estados Unidos, desde 1787 instauraron la democracia constitucional, como una forma de gobierno.
La constitución de los americanos estaba inspirada en los principios de igualdad y Libertad que defendían los ilustrados y se configuró como la primera carta magna que recogía los principios del liberalismo político, estableciendo un régimen republicano y democrático.
Nuestras chorrocientas constituciones también adoptaron el federalismo y liberalismo, pero a la mexicana, y la democracia se tardó en llegar casi 150 años. Ahora que intentamos construirla, a cada intento parece que El intento de 1911 fracasó porque Madero tuvo miedo administrar el poder, y dejó en posiciones de control militar a porfiristas, enemigos de la breve revolución que inició a principios de 1911 y terminó en mayo de ese mismo año, con la caída de Porfirio Díaz.
Ya se que la historia oficial que hace el mito de Madero, dice que la revolución inició en 1910, pero en términos reales nada pasó el 20 de noviembre de ese año, salvo una o dos manifestaciones sin trascendencia. Sería la breve revolución iniciada en febrero y terminada en mayo de 1910, con unos cuantos muertos, la única experiencia parecida.
Luego vendría el asesinato de Madero y empezaría la guerra civil fratricida, de líderes revolucionarios contra líderes, que se disputaban el poder. Esta guerra si dejaría un millón de muertos, pobres todos, y en la quiebra total al país, pues quienes debían trabajar, andaban en "la bola" echando bala, sin saber a ciencia cierta porqué y por quién.
Antes de este intento, nuestras constituciones federales planteaban la representación popular, pero como mero precepto, pues en la vida real "el caudillaje" se adueñó del país, y eran estos quienes dirigían el país. Obviamente la democracia no les importaba y lo que es peor, ni idea tenían de que significaba. Las balas decidían quien se quedaba con el poder, hasta que llegó Porfirio, caudillo victorioso de la guerra contra los franceses, e instaló su dictadura de 30 años.
La caída de Porfirio Díaz traería la guerra civil que mencionábamos, y vendría un largo proceso de estabilización posterior, donde algunos generales como Alvaro Obregón, se convirtieron en sus herederos, pero finalmente caerían bajo las balas de sus protegido, en este caso Plutarco Elías Calles, "el menos general de los generales" y por consecuencia el menos revolucionario de los caudillos, diría el mismo Obregón, quien se auto erigiría como "heredero" de la guerra civil, llamada revolución mexicana.
Calles sentaría las bases del sistema político mexicano al fundar un partido desde el poder y para el poder, ahora conocido como PRI, bajo el cual daría inicio a la llamada "dictadura perfecta" de Vargas Llosa, premio nobel de Literatura, que se encargaría de sofocar cualquier intento de democracia real.
Sería la llegada de Vicente Fox, en el año 2000, lo que termina con esta tragicomedia y es cuando inicia la verdadera batalla por la democracia en México.
Se desmitifica la figura del presidente omnipotente. La "presidencia imperial" deja de ser tal, y el presidente deja de ser "su altísima serenísima", para ser tratado como un ciudadano más, y debidamente cuestionado, señalado y requerido por los ciudadanos y el Congreso de la Unión.
Se desmitifica al Ejército y a la Virgen de Guadalupe y por primera vez los ciudadanos de este país, pueden ver y decir lo que sienten, sobre la forma en que se ejerce el poder.
Ahora vivimos una etapa de turbulencia democrática, donde las diferentes voces se dejan oír, con su propia verdad. Aquí es donde aplica aquella frase "No creo en ninguna de cada una de tus palabras, pero moriría por defender tu derecho a decirla". Eso es libertad.
Gozamos de estabilidad económica con fuertes reservas internacionales superiores a los 100 mil millones de dólares, pero apenas es el inició en un país que ha vivido sus últimos doscientos años sin este tipo de ahorro interno, crisis tras crisis económica.
En contra posición, y como producto de esa libertad, que ha veces raya en el libertinaje de algunos grupos sociales, que en su afán de lograr sus fines dañan derechos de terceros, ahora vivimos inseguridad pública, atizada por la falta de interés y corrupción de gobiernos locales y por anteriores gobiernos federales, aunado a la descomposición social provocada por un mayor ingreso económico, pero una deficiente coeción social.
Sobre el particular, los grupos de poder, locales, regionales y enquistados a nivel nacional, no muestran interés en unirse para resolver el problema, sino que por el contrario, se considera que algunos de ellos están ligados al crimen organizado que lacera al país. Actualmente hay juicios pendientes en contra algunos de ellos, pero la mayoría de los ciudadanos creen que muchos otros siguen intocados.
Con estos antecedentes nada halagadores y unos políticos que no saben o no quieren saber de democracia y por lo tanto en vez de negociar y acordar, anteponen los intereses propios, y unos ciudadanos que no entienden que la democracia es disenso, es decir, diferencia y hasta confrontación de ideas y posiciones políticas, este país intenta adoptar la democracia, ese gigantesco vocablo que exige mucho de todos y a cambio sólo nos da la oportunidad de ser libres, iguales entre si y ante el Estado, pero sobre todo, nos permite saber que somos nosotros, cada uno, los que hacemos el todo y valemos por lo que hacemos o lo que dejamos de hacer.
La historia de la democracia en México se remite a los recientes 1908 y 1911, hace un siglo, con el primer intento liderado por Francisco I. Madero, mismo que fue frustrado, mientras que en otros países como Estados Unidos, desde 1787 instauraron la democracia constitucional, como una forma de gobierno.
La constitución de los americanos estaba inspirada en los principios de igualdad y Libertad que defendían los ilustrados y se configuró como la primera carta magna que recogía los principios del liberalismo político, estableciendo un régimen republicano y democrático.
Nuestras chorrocientas constituciones también adoptaron el federalismo y liberalismo, pero a la mexicana, y la democracia se tardó en llegar casi 150 años. Ahora que intentamos construirla, a cada intento parece que El intento de 1911 fracasó porque Madero tuvo miedo administrar el poder, y dejó en posiciones de control militar a porfiristas, enemigos de la breve revolución que inició a principios de 1911 y terminó en mayo de ese mismo año, con la caída de Porfirio Díaz.
Ya se que la historia oficial que hace el mito de Madero, dice que la revolución inició en 1910, pero en términos reales nada pasó el 20 de noviembre de ese año, salvo una o dos manifestaciones sin trascendencia. Sería la breve revolución iniciada en febrero y terminada en mayo de 1910, con unos cuantos muertos, la única experiencia parecida.
Luego vendría el asesinato de Madero y empezaría la guerra civil fratricida, de líderes revolucionarios contra líderes, que se disputaban el poder. Esta guerra si dejaría un millón de muertos, pobres todos, y en la quiebra total al país, pues quienes debían trabajar, andaban en "la bola" echando bala, sin saber a ciencia cierta porqué y por quién.
Antes de este intento, nuestras constituciones federales planteaban la representación popular, pero como mero precepto, pues en la vida real "el caudillaje" se adueñó del país, y eran estos quienes dirigían el país. Obviamente la democracia no les importaba y lo que es peor, ni idea tenían de que significaba. Las balas decidían quien se quedaba con el poder, hasta que llegó Porfirio, caudillo victorioso de la guerra contra los franceses, e instaló su dictadura de 30 años.
La caída de Porfirio Díaz traería la guerra civil que mencionábamos, y vendría un largo proceso de estabilización posterior, donde algunos generales como Alvaro Obregón, se convirtieron en sus herederos, pero finalmente caerían bajo las balas de sus protegido, en este caso Plutarco Elías Calles, "el menos general de los generales" y por consecuencia el menos revolucionario de los caudillos, diría el mismo Obregón, quien se auto erigiría como "heredero" de la guerra civil, llamada revolución mexicana.
Calles sentaría las bases del sistema político mexicano al fundar un partido desde el poder y para el poder, ahora conocido como PRI, bajo el cual daría inicio a la llamada "dictadura perfecta" de Vargas Llosa, premio nobel de Literatura, que se encargaría de sofocar cualquier intento de democracia real.
Sería la llegada de Vicente Fox, en el año 2000, lo que termina con esta tragicomedia y es cuando inicia la verdadera batalla por la democracia en México.
Se desmitifica la figura del presidente omnipotente. La "presidencia imperial" deja de ser tal, y el presidente deja de ser "su altísima serenísima", para ser tratado como un ciudadano más, y debidamente cuestionado, señalado y requerido por los ciudadanos y el Congreso de la Unión.
Se desmitifica al Ejército y a la Virgen de Guadalupe y por primera vez los ciudadanos de este país, pueden ver y decir lo que sienten, sobre la forma en que se ejerce el poder.
Ahora vivimos una etapa de turbulencia democrática, donde las diferentes voces se dejan oír, con su propia verdad. Aquí es donde aplica aquella frase "No creo en ninguna de cada una de tus palabras, pero moriría por defender tu derecho a decirla". Eso es libertad.
Gozamos de estabilidad económica con fuertes reservas internacionales superiores a los 100 mil millones de dólares, pero apenas es el inició en un país que ha vivido sus últimos doscientos años sin este tipo de ahorro interno, crisis tras crisis económica.
En contra posición, y como producto de esa libertad, que ha veces raya en el libertinaje de algunos grupos sociales, que en su afán de lograr sus fines dañan derechos de terceros, ahora vivimos inseguridad pública, atizada por la falta de interés y corrupción de gobiernos locales y por anteriores gobiernos federales, aunado a la descomposición social provocada por un mayor ingreso económico, pero una deficiente coeción social.
Sobre el particular, los grupos de poder, locales, regionales y enquistados a nivel nacional, no muestran interés en unirse para resolver el problema, sino que por el contrario, se considera que algunos de ellos están ligados al crimen organizado que lacera al país. Actualmente hay juicios pendientes en contra algunos de ellos, pero la mayoría de los ciudadanos creen que muchos otros siguen intocados.
Con estos antecedentes nada halagadores y unos políticos que no saben o no quieren saber de democracia y por lo tanto en vez de negociar y acordar, anteponen los intereses propios, y unos ciudadanos que no entienden que la democracia es disenso, es decir, diferencia y hasta confrontación de ideas y posiciones políticas, este país intenta adoptar la democracia, ese gigantesco vocablo que exige mucho de todos y a cambio sólo nos da la oportunidad de ser libres, iguales entre si y ante el Estado, pero sobre todo, nos permite saber que somos nosotros, cada uno, los que hacemos el todo y valemos por lo que hacemos o lo que dejamos de hacer.
miércoles, 13 de octubre de 2010
El génesis
Nació una noche cualquiera, como al vapor, como si no hubiera nada que hacer, y sin embargo, allí estaba, tratando de iniciar lo que hace meses, quizá años, había intentado hacer, sin llegar aconcretarlo.
Es difícil nacer, tan difícil que los niños nacen llorando, sólo padres rien, pero en mi caso, no había nada de esto, era la simple acción de iniciar algo que parecía imposible, porque llanamente no sabía como hacerlo, hasta que llegó la mano hacedora y el génesis se dió.
Nació el blog y...Entonces me di cuenta de que no tenía un nombre, ni siquiera lo había pensado. Pero las neuronas aún trabajaban, en su mínima expresión, quizá, y así nació la idea que quedó plasmada en Historia y ágora, que son referencia a la evolución histórica de esta sociedad, la sociedad del tercer mundo y que intenta reflejarse en este blog.
Es difícil nacer, tan difícil que los niños nacen llorando, sólo padres rien, pero en mi caso, no había nada de esto, era la simple acción de iniciar algo que parecía imposible, porque llanamente no sabía como hacerlo, hasta que llegó la mano hacedora y el génesis se dió.
Nació el blog y...Entonces me di cuenta de que no tenía un nombre, ni siquiera lo había pensado. Pero las neuronas aún trabajaban, en su mínima expresión, quizá, y así nació la idea que quedó plasmada en Historia y ágora, que son referencia a la evolución histórica de esta sociedad, la sociedad del tercer mundo y que intenta reflejarse en este blog.
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